abril 28, 2008

Y ya

Pero en el cuarto del poeta caido
en desgracia; miedo y musas se turnan
en la guardia. Y viene una noche
que no conoce el alba.
Ossip Mandlestam



Bla, bla, bla… Yo creo que… a mí me parece… el asunto es más complicado… te estás saliendo del tema… todo depende de… Bla, bla, bla…

Cuántas palabras, cuánto tiempo, cuánta vida a medias. Y de tanto hablar se nos perdió la risa y nos quedamos sólo con la prisa, un reloj a contratiempo y el cenicero repleto de motivos.

Ponte tu disfraz de plumas, la máscara del jaguar guerrero. Vamos a pelear a la calle, a ganar la calle. Apaga tu celular. Vamos a cortar cabezas, todavía queda algo que hacer en esta puta ciudad… Ponte tu disfraz de plumas. Vamos a cortar cabezas.

Quiero perderte así; peleando, con escudos largos y lanzas de piedra. No quiero que te vayas con una lágrima negra, con promesas, con disculpas, buscando cambio para poner, por lo menos, la propina.

Hay que caminar aquí, aquí donde huele a mierda más que en Dinamarca y ya después te vas, y avanzas, y evolucionas, y escoges camioneta con bolsas de aire, y el Spa en la mañana, y el Angus en la tarde, y en la noche sexo silencioso, de rutina, de ruina… Pero ahora, vamos a caminar hasta que no sientas las piernas.

No hay tregua, no existe ¿entiendes? No te vayas hasta que lo sepas. Ésta es una escalera sin andadores, sin horarios para el lunch. No hay tregua ¿entiendes? No te vayas hasta que lo sepas.

Porque ahora vas a irte y te llevas a éste que ya no existe, que dejó de existir porque te fuiste y también lunes, y las seis de la tarde, y hierve el domingo pesado sobre las banquetas, y ahora vas a irte dejando tuerto al martes…

Sigue todo aquí, a pesar, a pasar, a pescar de todo. Sobre la mesa, aquí. Bajo los postes de luz, aquí. Arriba, más arriba, más alto, donde no llega tu mirada miope, aquí, aquí… Sigue todo aquí.

Porque ahora voy a irme y me llevo lo que me debes. “Te hubiera dado más de lo que me robas”. Porque ahora me voy a cazar con arpones tu fantasma y después… ¿De verdad creíste que iba dejarlo todo por seguirte? Aquí en el mar, anclas y anzuelos, costas y costras ¿De verdad creíste que…? Voy a cazar con arpones tu fantasma.

Y tú que lo tenías todo resuelto, dónde y cuándo, cómo y a qué hora. Y yo con botellas vacías, y con muros, y con fortalezas impenetrables. Y tú con ojos y labios, y piernas, y risa, y tu cuerpo dentro de un caballo de Troya.

Lo malo es que no lo sabrás, nunca, no lo sabrás… Y yo lo habré olvidado para cuando estés de vuelta de este ningún lado. Y lo demás no importa porque no lo sabrás, porque nunca volverán a lastimarte de este modo, porque hoy te llevas tu pared y yo retiro mis clavos.

Bla, bla, bla… Te voy a extrañar… cuídate ¿sí?... te llamo un día de estos…, gracias por… Bla, bla, bla…

“Hay leña que arde sin humo, cada cual quema su leña”.

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